MONJES CRISTIANOS



Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella.
Mateo, 7:13




Cuando el cristianismo se hace oficial, muchos creyentes tomaron actitudes muy críticas. Entendieron que una puerta ancha se había abierto y como dice Mateo 7:13, esa amplitud conllevaba la facilidad para la perdición. Así que consideraron que otra forma de vida era necesaria: había que  buscar la puerta estrecha. Y decidieron apartarse de ese mundo, que de alguna forma resultaba ajeno al mensaje y la forma de vida de Jesús.

Fue principalmente por este motivo por el que surge en Oriente el movimiento monacal. Concretamente en Egipto. Entre los siglos III y IV. Se consideran a San Pablo Ermitaño y a San Antonio Abad como los primeros monjes cristianos.

En un primer momento estos llevaron vidas solitarias “eremitas”. Pero posteriormente empezaron a formar comunidades. 





San Pacomio (287-346) fue el “fundador” oficial de la primera comunidad con “regla”, es decir el impulsor del movimiento monacal. 





Es el iniciador de la vida monástica en Occidente  Fundó la orden benedictina  cuyo fin era establecer comunidades  autosuficientes. Benito escribió una regla para sus monjes que fue llamada "La Santa Regla" y que ha sido de inspiración para muchas de las de otras comunidades religiosas.

La regla benedictina persigue  crear en la comunidad un clima de oración (Ver Salmo 119:164) y trabajo, de permanencia y obediencia, con una observancia constante de la Palabra de Dios. Ver Hechos,2:44 y ss. 

En la actualidad siguen la Regla más de 1500 comunidades en todo el mundo. Incluyendo algunas protestantes (luteranas y anglicanas.)


Fue el primer monje benedictino que llegó a ser papa. Además, junto con San Ambrosio, San Agustín y San Jerónimo forma el grupo de los cuatro grandes Padres de la Iglesia Occidental.

De joven, se dedicó a la política, y en 573 alcanzó el puesto de prefecto de Roma (præfectus urbis), la dignidad civil más grande a la que podía aspirarse. Pero, inquieto sobre cómo compatibilizar las dificultades de la vida pública con su vocación religiosa, renunció pronto a este cargo y se hizo monje.
Gregorio regresó a Roma en 585 o 586 y se retiró nuevamente al monasterio. Luego solicitó permiso de ir a evangelizar en la isla de los anglosajones. Pero al saber el pueblo de Roma de sus intenciones, se pidió al Papa que no lo dejara ir. Ocupó desde entonces el cargo de secretario de Pelagio II hasta la muerte de éste de peste en febrero de 590, tras lo cual fue elegido por el clero y el pueblo para sucederle como pontífice.


Yerras si, como creo, piensas que tu poder apostólico es el único instituido por Dios (dice el apóstol:) «No hay poder que no proceda de Dios...Todos han de estar sometidos a las autoridades superiores». No dice «la autoridad superior», como si se refiriese a una, sino «las autoridades superiores», como si se refiriese a varias. Por tanto, tu poder no es el único que procede de Dios, también proceden de «Él», el poder de los medianos y de los pequeños.
Bernardo de Claraval


San Bernardo fue el gran reformador del monacato en el siglo XI. Su reforma cisterciense trató de recuperar la pureza de la regla benedictina y despojar a los monasterios de tantos elementos que se fueron añadiendo con el paso de ls siglos. La propia arquitectura cisterciense así lo atestigua. Templos mucho más sencillos, sin la profusión de elementos decorativos a que se había llegado en la etapa anterior (cluniacense).

San Bernardo fue además un activo militante de la Segunda Cruzada y co-fundador de la famosa Orden del Temple. 


La iglesia relumbra por todas partes, pero los pobres tiene hambre. Los muros de la iglesia están cubiertos de oro, pero los hijos de la iglesia siguen desnudos. Por Dios, ya que no os avergonzáis de tantas estupideces, lamentad al menos tantos gastos.
Bernardo de Claraval
Apología a Guillermo

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